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Unidad de Materia Viva. Palabras clave.

Para comenzar

¿Puedes recordar o reconocer el criterio más inequívoco para distinguir la materia viva de la materia inerte?

En esta miniguía revisaremos algunas ideas fundamentales sobre niveles de organización de la materia y los criterios para determinar su unidad estructural y funcional.



Unidad de materia

  • Recordemos que para simplificar el estudio de la realidad física material que nos contiene, podemos dividir al UNIVERSO en dos porciones: Materia y Energía (guía Clasificación de la Materia)

  • Recordemos también que la porción más pequeña que muestras todas las propiedades de la materia es el ÁTOMO. Puedes revisar la evolución del modelo atómico desde las ideas filosóficas griegas hasta la actualidad en la guía Evolución del Modelo Atómico de la Materia.


Unidad de materia viva

Así como el átomo es la unidad de la materia porque presenta todas las propiedades características de la materia, así también la unidad de la materia viva debe presentar todas las características representativas de los organismos vivos, ya sean unicelulares, pluricelulares, procariontes, eucariontes, arcaicos o recientes.

¿Cuál es entonces la porción más pequeña de materia que representa a los seres vivos?

Seguramente estás pensando "La célula". Sí...PERO...¿Por qué es la célula?

(recurriremos a esta secuencia una y otra vez para que tu cerebro adopte la modalidad de la argumentación racional lógica ante cualquier pregunta o problema planteado.

Vamos a argumentar entonces.


¿Por qué la célula es la unidad de materia viva?

Vamos a argumentar entonces:

  1. Si queremos identificar la unidad de los seres vivos, aquella porción mínima que presenta todas las características de la vida, entonces necesitamos identificar en primer lugar esas características. IMPORTANTE: "nacer, crecer, reproducirse y morir", son características adecuadas para estudiantes de enseñanza básica que se están acercando al tema por primera vez, pero que resultan inadecuadas para estudiantes de secundaria y educación superior.

  2. Revisemos entonces la definición de vida aceptada por la comunidad científica. Oh, pero hay un problema: no existe UNA definición científica; a través de la historia han surgido diversas propuestas desde distintas disciplinas (fisiológía, metabólica, bioquímica, genética, termodinámica y otras), y ninguna cuenta con un respaldo absoluto ya que, de alguna manera, o incluyen en la categoría de ser vivo a formas de materia inertes, o excluyen posibles formas de vida diferentes a la vida orgánica que conocemos. Entonces ¿Qué hacemos? Optamos. Después de revisar la bibliografía, tomamos partido por una; aquella que presente la menor cantidad de objeciones por parte de la comunidad científica podría ser un buen criterio.

  3. Así, adherimos a una corriente científico-filosófica con base fuerte. Para profundizar, sugerimos revisar las propuestas históricas y sus refutaciones, en la tesis de Luis Arbaiza "Nueva definición de «vida»: la vida es una reacción en cadena que acumula antientropía" (Arbaiza, 2020. Páginas 4 a 13)

  4. Simplifiquemos. Después de considerar los mejores argumentos de las diferentes definiciones de vida, ¿cuáles son inequívocamente características de los seres vivos?, podríamos enumerar algunas con la menor cantidad de refutaciones:

  • La vida es un proceso, no un objeto.

  • La vida en la Tierra se manifiesta en sistemas orgánicos capaces de autoconstruirse y autosustentarse.

  • La vida en la Tierra se manifiesta en sistemas orgánicos capaces de percibir y procesar información del entorno, para generar respuestas adaptativas a los cambios de dicho entorno.

Características distintivas de vida

Una vez reconocidas las características inequívocas de vida (orgánica de la Tierra al menos), pensemos en la porción mínima de materia que muestra estas propiedades:

  • si tomamos un tejido y lo separamos en sus células constituyentes, éstas mantienen las características de ser vivo, por lo que tejido está por sobre la unidad.

  • si tomamos a la célula y la dividimos en sus componentes, como el ADN, las proteínas u otras macromoléculas, desaparecen algunas características mencionadas anteriormente, por lo que la vida comienza en niveles de organización superiores a estas categoría.

  • si tomamos complejos supramoleculares, como la mitocondria, el núcleo, o los controversiales virus, es muy difícil ignorar el hecho de que son orgánicos, altamente complejos y bioquímicamente activos, muy diferentes a la materia inerte inorgánica simple, como las sales, los óxidos, el agua o el aire, pero, a pesar de que las mitocondrias y los virus tienen su propio material genético, necesario para iniciar reacciones químicas que resultarán, por ejemplo, en su replicación o reproducción, éstos carecen de la capacidad de autosustentarse (en el caso de la mitocondria) o de autoconstruirse (en el caso de los virus), y ambos carecen de la capacidad de percibir y reaccionar adaptativamente a un entorno que no sea el citoplasma o el medio extracelular de otro organismo vivo. Por esto, los complejos supramoleculares, aunque orgánicos y complejos, siguen estando por debajo de la porción mínima de materia que presenta las características inequívocas de ser vivo.

Resumen:

1. Los seres vivos son capaces de autosustentarse, autoconstruirse, y son capaces de percibir y reaccionar al entorno (un cruce entre las definiciones autopoyética y termodinámica)

2. La célula es la porción más simple de materia que presenta las características distintivas de la vida.

Por esto, se acepta ampliamente en la comunidad científica que La célula es la unidad estructura y funcional de los seres vivos (Harlen, 2015; Alberts, 2010; Horton, 2008; Audesirk, 2008)







Bibliografía


Arbaiza, L. (2020). Nueva definición de «vida»: la vida es una reacción en cadena que acumula antientropía. TESIS Para optar el Grado Académico de Magíster en Filosofía con mención en Epistemología. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Recuperado el 13-04-2023 de http://cybertesis.unmsm.edu.pe/bitstream/handle/20.500.12672/14165/Arbaiza_el.pdf?sequence=1&isAllowed=y


Wynne Harlen. 2015. "Trabajando con las Grandes Ideas de la Educación en Ciencias". Programa de Educación en Ciencias (SEP) de la IAP. Facultad de Letras y Ciencias Humanas.


Alberts







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